Ser humano también es aprender a sostenerse cuando todo pesa

 

 No siempre sé cómo me siento. A veces me cuesta entenderme, y otras veces me entiendo tanto que me asusto. Hay días en los que me siento como un monstruo, como alguien que no debería estar aquí, y sin embargo, sigo. Porque incluso cuando mi mente está hecha un lío, hay algo dentro de mí que quiere ayudar, que quiere que los demás estén bien. Y eso, aunque parezca pequeño, es lo que me mantiene.

He aprendido que no todo se puede explicar. Que hay emociones que no tienen nombre, heridas que no se ven, y pensamientos que no se dicen. Pero también he aprendido que sentir no es debilidad. Que llorar, dudar, soltar, y volver a empezar son formas de resistencia. Que el dolor no siempre se supera, pero sí se transforma.

A veces, lo más difícil no es el final, sino aprender a dejar ir lo que fue. Aunque duela un montón, soltar es lo que permite que algo nuevo y genial pueda empezar. Y eso también es parte de vivir: aceptar que no todo tiene sentido, pero que aún así, seguimos buscando.

Este blog no es una historia de éxito. Es una historia de verdad. De alguien que está aprendiendo a estar bien, a confiar, a sanar. Y si tú que estás leyendo esto también te has sentido roto, confundido o invisible quiero que sepas que no estás solo. Juntos podemos cambiar nuestra forma de pensar y estar bien.

Comentarios